
Miro tus manitas
pequeñas y suaves
que alegres se agitan
como alitas de aves.
Escucho tu risa
tus alegres carcajadas,
tus pasitos tambaleantes
recorriendo la casa.
¡Ay niño pequeño
llenas mis sueños!
Veo en tu carita
rasgos de ancestros,
un poco de tu madre,
un poco de abuelos.
Hijo de mi hijo,
boquita de caramelo,
regálame tu sonrisa,
yo te daré el cielo.
Dios te bendiga
mi nieto pequeño.
©Estela Foderé ®
Todos los derechos reservados
Advertisement