
Apoyo mi cabeza en tu regazo.
Aroma de magnolias
embriagan tus manos.
Impregnan mi piel
cuando suave me acaricias
con la calidez de una madre.
Perfumes de tiempos olvidados,
voces de seres tan amados,
placeres íntimamente guardados.
Como el árbol consagrado,
amo y señor de los recuerdos
adorna su fronda con pimpollos
vistiendo de fiesta el patio.
Tu eres como este árbol,
fuerte como su tronco,
como sus flores frágil y tierna.
Sus blancos pétalos
pintaron tus cabellos.
Te bañan con dulce aroma
como a un hada encantada.
©Estela Foderé ®
Todos los derechos reservados
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