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Abril, otoño.

Delicioso ensueño es abril,
todo se viste de amarillo.
el entorno me brinda brillo,
como un encendido candil.

Es un ensueño tan sutil,
ver cómo se inclina el zarcillo,
talmente si fuese un chorrillo,
deslizando sus hojas mil.

Con favor de brisa febril,
una alfombra construye ardil
adornando de oro el camino.

Abril me hizo excelso sendero,
mi andar será más placentero,
y garbo mi paso cansino.

Autor: Estela Foderé

Tus ojos de cielo

Tus preciosos ojos celestes,
como dos pedacitos de cielo,
me miran muy tristemente
desde el sillón de terciopelo.

Yo tecleando muy indiferente
no percibo tu insistencia.
Sólo letras en mi mente:
ignoro tu frágil existencia
.

Te acomodas ya resignado
y te estiras en un bostezo.
En silencio y aburrido
dormitas aquí a mi lado.

Esperas de mí, caricias.
Mi tibieza es tu delicia.
Que mi mano se deslice
por tu pelo blanco y suave.

De pronto das un salto,
en mi falda te acomodas.
Atrevido y sin demoras
arrebatas mi cariño.

Ronroneos y morrongos
todo junto a la vez.
Compañero de mis noches
es mi viejo gato siamés.
Autor: Estela Foderé

Lágrima densa

Décima espinela

Es cuando el alma se tensa,
es cuando el pecho se oprime,
lo que la tristeza imprime,
es trazo en lágrima densa.

Esta soledad inmensa
sin ecos breves que troven.

Ni el compás de Beethoven
palia el silencio que azora;
falta el brazo que se añora
ternuras vivas arroben.
Autor: Estela Foderé

Llora sirena, llora

Gime sirena, gime
en lo profundo de la mar,
esperando al marinero
que no te pudo amar.

Tu clamor es un lamento
que el oleaje arrastra,
y en la espuma de la marea
viaja tu ulular con el viento.

Entre medusas y caracolas,
escondes tu amarga pena.
Sin abrazos ni besos,
duermes sola sobre la arena.

Llora sirena, llora…
reclinada entre las ostras.
Las gotas de tus lágrimas
serán mañana perlas negras.

Autor: Estela Foderé

  Hogaza del alma

(Soneto con rima francesa)

Mirad el cielo como se oscurece,
un oscuro nubarrón abalanza;
pero en el horizonte resplandece,
una luz que nos ofrece esperanza.

Hay que resistir, es nuestra herramienta.
Mañana ya tendremos evidencia.
Al hacer frente a la negra tormenta,
anegará de paz nuestra existencia.

Dios, el Señor, es quien nos da templanza,
hogaza que alimenta y nutre el alma,
ilumina el camino de bonanza.

El único que procura confianza.
Nos va envolviendo en su sagrado manto,
para que cese por fin nuestro llanto.

Autor: Estela Foderé

Limpieza interior

Hacer limpieza de mi interior estoy necesitando.
Tirar algunos pensamientos indeseados.
Lavar algunos tesoros que estaban algo oxidados.
Entonces saqué del fondo de los cajones,
recuerdos que no uso y no quiero más.
Tiré afuera algunos sueños, algunas ilusiones.
Papeles del pasado que nunca usaré,
sonrisas que nunca di.
Tiré fuera la rabia y el rencor.
Y las flores marchitas
dentro de un libro que nunca leí.
Quedé sin paciencia.
Saqué todo dentro de mi armario interior
y lo fui tirando al suelo.
Pasiones escondidas, deseos reprimidos,
palabras horribles que decir, nunca hubiera querido;
recuerdos de un día triste, heridas del pasado.
Me senté en el suelo, para escoger lo más preciado.
Arrojé directo al tacho de basura

los restos de un amor que me hirió.
Tomé las palabras de rabia y dolor
que estaban encima del estante,
y las tiré fuera en el mismo instante.
Otras cosas que aún me hieren,
las coloqué en un rincón,
para después ver lo que haré con ellas:
si las olvido o las envío para el basurero.
Había en aquel rinconcito, en aquel cajón
donde uno guarda lo más importante:
amor, alegría, sonrisas, un poco de fe.
Las ordené para momentos que las necesite.
Recogí con cariño el amor encontrado.
Doblé ordenaditos los deseos,
coloqué perfume en la esperanza.
Lustré el estante de mis metas
y las dejé a la vista para no olvidarlas.
Coloqué en los estantes de abajo
algunos recuerdos de la infancia.
En el cajón de encima, las de mi juventud
y colgado bien a mi frente,
coloqué mi capacidad de amar.
Y principalmente, las de recomenzar
cada mañana con amor.
Autor: Estela Foderé
Lo escribí en 1.997.
Ambula en la red como anónima, pero es de mi autoría.

Levantar vuelo

Cuando pones tu proa
fijando la mira hacia un ideal,
persiguiendo sueños
en el ancho mar de la vida.
Cuando la esperanza
puede ser concebida,
palpando ilusiones
íntimamente guardadas;
no importa el tiempo vivido,
no importa la edad.
Puedes levantar vuelo,
elevar y atrapar sueños
con absoluta libertad.

Autora: Estela Foderé

No tenías el paso cansino.
No te pesaban los años existidos.
Caminabas por la vereda
esbelto, imperante y altivo.

Acomodabas tu gorra con elegancia;
escondías tímidamente el bastón,
saludabas con amplia sonrisa,
y todos te rendían pleitesía.

Tus manos ajadas llevabas en la bolsa,
con pícara sabiduría,
los manjares anhelados
que el médico había prohibido.

¿Por qué habrías de privarte
de degustar con ansias
los placenteros sabores
que reinaban en tus postreros días?

Sentado en el sillón del jardín
contemplabas el viejo limonero
que tus manos plantaron un día,
y con regocijo olías y acariciabas
el precioso fruto amarillo.

Estabas hasta la madrugada
la luz encendida de tu habitación.
Te pasabas leyendo libros no leídos,
devorando las páginas
con la avidez de un niño.

No querías dilapidar los tiempos,
ni dejar pasar momentos,
perdiendo sabidurías no conocidas:
temías que tus ojos se rindieran un día.

Platicabas apurado, sin detenerte,
relatando tus vivencias pasadas
y las recalcabas una y otra vez,
para que no quedasen en el olvido.

Era como si de pronto temieras
que, con 90 años, el silencio te invadiera.
A veces callabas, perdida tu mirada,
tu mente vagaba por recuerdos vividos.

Autor: Estela Foderé

Mi fuga

En un negro corcel voy a cabalgar.
Como sus sedosas crinejas al viento
en trote flotará mi cabello suelto
humedecido por la brisa del mar.

Se bañará todo mi cuerpo desnudo
en el encaje de su cándida espuma;
dejaré al oleaje borrar mi pena;
la marea la ahogará en lo profundo.

Quiero correr por la playa tan inmensa
sin mirar, huiré de la realidad;
eufórica galopando y sin cordura,
mis brazos extenderé a la libertad.

En búsqueda impetuosa de impavidez,
yo cabalgaré con los ojos cerrados,
con el viento entrecortando mis suspiros,
mi espíritu brincando en este corcel.

Entre relinchos, bramidos de oleaje,
se fundirá mi voz de cántico en fuga,
elevándose con el viento salvaje,
va mi grito de liberación ya en pugna.

En la arena sólo quedará estampada
una breve huella de mi fuga anhelada.
En pleamar, el agua lamerá arena
y nadie sabrá que escapé de mi pena.

Autor: Estela Foderé
Derechos reservados

Pienso en todas las cosas
que me hubiera gustado hacer
y ya no serán posibles.
Recorrer a caballo la granja donde nací.
Correr en la noche cazando luciérnagas.
Remontar un barrilete acostada en la hierba,
verlo danzar, mientras conduzco el hilo.
Patinar sobre el hielo dando mil volteretas
y volar con los brazos abiertos.
Trasnochar en largas conversaciones,
aunque no fuesen importantes,
pero daría todo por tenerlas,
así como una larga sobremesa.
Mientras miro por la ventana,
pienso en las muchas otras cosas
que no ocurrirán y por mucho que duela,
admito que es mejor dejarlas ir.
Estará bien llorar de vez en cuando
por lo que no sucederá.
Y estará bien sonreír,
por todas las aventuras que viví.
La vida sigue, quizás aún tenga sorpresas…
Otros sueños que pueda cumplir.
Pensaba, mientras el tiempo pasaba…
Y, el gato y yo, tan solitarios,
mirábamos por la ventana.
Autor: Estela Foderé

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