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Mi fuga

En un negro corcel voy a cabalgar.
Como sus sedosas crinejas al viento
en trote flotará mi cabello suelto
humedecido por la brisa del mar.

Se bañará todo mi cuerpo desnudo
en el encaje de su cándida espuma;
dejaré al oleaje borrar mi pena;
la marea la ahogará en lo profundo.

Quiero correr por la playa tan inmensa
sin mirar, huiré de la realidad;
eufórica galopando y sin cordura,
mis brazos extenderé a la libertad.

En búsqueda impetuosa de impavidez,
yo cabalgaré con los ojos cerrados,
con el viento entrecortando mis suspiros,
mi espíritu brincando en este corcel.

Entre relinchos, bramidos de oleaje,
se fundirá mi voz de cántico en fuga,
elevándose con el viento salvaje,
va mi grito de liberación ya en pugna.

En la arena sólo quedará estampada
una breve huella de mi fuga anhelada.
En pleamar, el agua lamerá arena
y nadie sabrá que escapé de mi pena.

Autor: Estela Foderé
Derechos reservados

Pienso en todas las cosas
que me hubiera gustado hacer
y ya no serán posibles.
Recorrer a caballo la granja donde nací.
Correr en la noche cazando luciérnagas.
Remontar un barrilete acostada en la hierba,
verlo danzar, mientras conduzco el hilo.
Patinar sobre el hielo dando mil volteretas
y volar con los brazos abiertos.
Trasnochar en largas conversaciones,
aunque no fuesen importantes,
pero daría todo por tenerlas,
así como una larga sobremesa.
Mientras miro por la ventana,
pienso en las muchas otras cosas
que no ocurrirán y por mucho que duela,
admito que es mejor dejarlas ir.
Estará bien llorar de vez en cuando
por lo que no sucederá.
Y estará bien sonreír,
por todas las aventuras que viví.
La vida sigue, quizás aún tenga sorpresas…
Otros sueños que pueda cumplir.
Pensaba, mientras el tiempo pasaba…
Y, el gato y yo, tan solitarios,
mirábamos por la ventana.
Autor: Estela Foderé

Etéreas poesías

Innumerables rapsodias
pasan a mi lado,
ajustando mi paseo
del brazo de la tarde.
Me acompañan,
se alejan, se detienen,
se acercan: son las aves.
Pétalos danzantes,
luminosos torrentes
que surcan en bandadas.
A veces distingo,
ante el fulgurar
de cósmicos rayos,
sus gráciles figuras.
Sé por el gorjeo
cuál es el jilguero,
calandria o zorzal.
Vaivén sagrado
repleta de vida
llenando el cielo
de piares, conciertos
y etéreas poesías.
Autor: Estela Foderé

Rebeldía

Con insistencia se proclama:
sonríe, vive con alegría, sé feliz;
olvida lo que fue, el pasado
está muerto y sepultado.
Ya no sé cómo vivir…
Si debo hacer como la perdiz,
esconderme entre la grama
e ignorar la realidad:
lo que en el mundo acontece
no enterarse porque amarga,
no leer diarios, ni ver noticias
porque me quitan las sonrisas.
Del pasado, ni acordarse,
es mejor perder la memoria.
Que mueran los libros de historia,
y sepultar los patrimonios
que nos legó la humanidad.
Ríe, sé feliz, vive ahora,
no dejes nada para mañana
por si la muerte te llama.
En tal caso para qué soñar,
si no sé si habrá alborada.
Que debo ir al gimnasio,
comer sano para vivir más:

para semilla voy a quedar…
Me siento como una flor
plena de buen humor

y locas fantasías;
aunque no tenga sexo ni amor
ni amante que me haga compañía.
Si a veces estoy apenada,
por avatares que me conmueven,
no cubro mi rostro con hipocresía.
De consejos estoy cansada,
soy libre de vivir como quiero.
No me importa si al alba muero.
Autor: Estela Foderé
Tengo 73 años y soy viuda

Estoy muy abrumada,
agobiada de tanta fantochada
que no se mire el alma
la esencia del ser, abandonada.

Me cansan las risas vacías,
las palabras empalagosas,
las blandas ideologías,
cursilerías fastidiosas.

Quisiera líderes con empatía
con el pueblo más cortesía.
¡Basta ya de hipocresía!
Un poco más de nobleza.

Agobia ver tanta impureza:
descaro, mentiras, vileza.
Soy pueblo con tristeza.
Poetisa sin bello verso.

Quedaron en suspenso
mis poemas arrobados,
lo romántico se ha muerto
la pluma hosca se ha puesto.

Autor: Estela Foderé
País: Argentina

Amar la vida

El ejemplo del tocón

Tenía una verde y espesa fronda
prestando al viajero su sombra,
que divisaba desde larga distancia,
su frescura en el ardiente desierto.
En el esplendor de su grueso tronco
podía leerse su largo tiempo.

Entre las arrugas de su corteza
hospedaba fauna de la estepa.
Acogida en su ramaje, el ave errante
con su trino, enaltecía su nobleza.

Surgió el verdugo codicioso,
con el hacha cortó sus ramas:
buena madera, leña abundante.
Quedó un tocón silencioso
entre el sepia de las gramas.
Pero no se dio por vencido.

Acrecentó con osadía
sus profundas cicatrices.
En las grietas alojó simientes
de los árboles de su especie.
Y hoy muestra con alegría
los retoños al cielo extendidos.

Abracemos de este tocón
el ejemplo de amar la vida.

Autor: Estela Foderé
Derechos reservados

Concierto otoñal

En el fresno, sobre una vara,
zorzales sus gorjeos corean.
Entre hojas ambarinas aletean,
que la natura otoñal pintara.

El viento con su silbo armoniza
y descuelga las preciosas gemas.
La hojarasca al son danza
en revuelo por aire y suelo.

Música incidental agrega,
al revolcarse sobre la hierba.
Sigue cantando un zorzal
en el atardecer otoñal.

Extasía concierto tan puro
al silencio de mi soledad.

Autor: Estela Foderé

¡Basta!

Nos envuelve la angustia
con su capa de espina.
Clava aguijón en cada esquina
del alma dolida y mustia.
Tiraniza la impunidad,
gobierna el atropello
quitando todo lo bello.
¡Retorne la honestidad,
el respeto, la empatía!
¡Concluya la hostilidad,
espurias ideologías!
Con la sangre de heridas
se alimentan las rebeldías.
Se agotan pleitesía y sumisión.
Surge la insurrección.
¡Basta de odios! Piedad
Autor: Estela Foderé

Loas

Espalda inclinada
alabando la vida.
¿O es encorvo
por peso de la misma?
No me asustan las circunstancias
ni todas las implicancias
que hoy nos toca resistir.
Obliga el tiempo,
dar loas por vivir.
Inclinada, pero con frenesí,
doy gracias, por lo que acontecí.
Espero con fe y glorifico
todo lo bueno que ha de venir,
cuando la pandemia llegue a su fin.
Autor: Estela Foderé

Niño isleño

“Hoy recuerdo a este esforzado niño.
Fue mi alumno en mi largo trayecto en la docencia.”

Manos rústicas, piel reseca,
toman el lápiz por primera vez.
Con la izquierda o la derecha
no importa cómo es.

Inclinado sobre el papel,
con esmero y entusiasmo,
la mina aprietas con fuerza.
Hay mucho que aprender.

Brotan letras toscas
grandes, pequeñas, gruesas.
En negro y blanco dibujas:
no hay colores en tu talega.

Sólo un lápiz, un cuaderno
y un poco de pan casero.
Bien temprano cruzaste el río,
remando solo, con viento y frío.

Niño isleño, niño de la rivera,
en la ciudad está tu escuela.
Cruzar el riacho no te intimida,
estudiar, aunque tu mano duela.

En la vera quedó el bote,
hamacándose en el agua;
esperando que vuelvas,
corriendo por la playa.

¡Ay niño de seis añitos!
Dibujaste en blanco y negro.
No te importan los colores
en el papel del cuaderno.

Llevas contigo el arco iris
reflejado en la rivera…

Eres pobre, no hay dinero.
¡Eres rico en experiencia!

Autor: Estela Foderé

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