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Restituir la hermandad

Revolución en las mentes,
crueles pensamientos.
El poder en las armas.
La arenga es la guerra.
Los oscuros estallidos
perturban la conciencia.

Fanatismo e intolerancia.
Ignominia. Muerta la empatía.
Lo pacifista adormecido,
la piedad en bancarrota.
Irreflexiva prepotencia
de ambición e intemperancia.

La palabra quebrantada,
perdidas y en discordia.
Exterminio de inocentes;
y la libertad, clausurada.

La comprensión: inconcebible.
Gana la infamia, la hipocresía,
la mezquindad, la indecencia.
Toda dignidad humana perdida.

La voz callada es un grito,
se agiganta en el silencio,
se retuerce ante lo injusto.

¡Basta de muerte! ¡Paz por piedad!
La tierra es nuestro hogar.
Que se restituya la hermandad.

©Estela Foderé
Derechos reservados

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Expira el día

Aleteos laten en el cielo calmo.
En dulce silbo van las aves.
Buscan refugio en el follaje
del árbol amable y almo.

Con sonrisa expira el día,
vistiendo el éter de índigo.
Entre trino y melodía,
se lleva la luz consigo.

Vendrá gloriosa la luna
en su cuarto creciente.
Coronando como ninguna,
la noche quedamente.
©Estela Foderé
Derechos reservados

Rebeldía

Con insistencia se proclama:
sonríe, vive con alegría, sé feliz;
olvida lo que fue, el pasado
está muerto y sepultado.
Ya no sé cómo vivir…
Si debo hacer como la perdiz,
esconderme entre la grama
e ignorar la realidad:
lo que en el mundo acontece
no enterarse porque amarga,
no leer diarios, ni ver noticias
porque me quitan las sonrisas.
Del pasado, ni acordarse,
es mejor perder la memoria.
Que mueran los libros de historia,
y sepultar los patrimonios
que nos legó la humanidad.
Ríe, sé feliz, vive ahora
y nunca dejes de soñar,
no dejes nada para mañana
por si la muerte te llama.
En tal caso para qué soñar,
si no sé si habrá alborada.
Que debo ir al gimnasio,
comer sano para vivir más:
para semilla voy a quedar…
Me siento como una flor
plena de buen humor,
aunque no tenga sexo ni amor
ni amante que me haga compañía.
Si a veces estoy apenada,
por avatares que me conmueven,
no cubro mi rostro con hipocresía.
De consejos estoy cansada,
soy libre de vivir como quiero.
No me importa si al alba muero.
©Estela Foderé

 

 

Peligra la humanidad

Hoy, en las sombrías notas del viento
vagué solitaria por la tarde. Cavilando
el triste, denso, incoherente evento,
que en el mundo se va gestando.
Ambición de poder denigra.
Armamento atroz,
perdida la razón,
la humanidad peligra.
Ya no hay entendimiento
ni respeto, ni tolerancia,
prevalece la ignorancia,
vitorea la barbarie.
Y en las sombrías notas del viento,
quisiera mi voz elevar,
pidiendo discernimiento
al monstruo que actúa con impunidad.
©Estela Foderé
Derechos reservados

Espléndido soneto que me ha tocado el alma

jllopart

No puedes esperar…

No puedes esperar que el cielo sea
ese lugar en que todos soñamos;
ese lugar el cual nunca alcanzamos,
ese lugar que nuestra mente crea.

Mas tú sabrás que solo con la brea,
se cubre todo aquello, que no amamos,
aquello que en la lucha abandonamos,
todo aquello que al más valiente afea.

No puedes esperar en un instante,
a que aparezca un día omnipotente,
y sea en apariencia interesante.

No puedes esperar en tu presente,
que brille aquella luz que ha estado ausente,
en esa tu memoria tan brillante.

8/6/17 j.ll.folch

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De la tierra entrerriana salí,
cruzando Argentina entera.
Con mi bagaje de libros
a hacer patria como maestra.
Abandoné el dulce aroma
del espinillo en flor;
para bañarme en la calma
de los efluvios de lavanda.
Traje del río Uruguay su cielo,
y con el lago azul lo fundí
del majestuoso Nahuel Huapi.
En esta Patagonia indómita,
muy al sur del río Negro
donde el viento siempre sopla,
conocí la férrea hermandad,
entre los pueblos originarios
con los inmigrantes visionarios
que a esta tierra llegaron.
Sin maletas ni equipajes,
sólo el pico y la pala,
para transformar la estepa
en glorioso vergel de frutales.
Diferentes idiomas y costumbres
no fueron muros que se imponían:
fueron puentes de paz y armonía.
Italianos, israelitas y mapuches,
árabes, españoles y tehuelches,
toda raza entrelazada
frente al frío, la nieve, la helada.
La cordillera nunca fue una barrera,
si no una cuna hecha de montañas,
que abriga al expatriado
junto al gaucho argentino,
enlazando a Chile, el país hermano.
Con el mate en la boca
y de la bombilla su beso tibio,
en mi corazón se enlaza
la sangre entrerriana,
con esta tierra de pehuenes
bajo un mismo cielo azul.
He encontrado la paz y hermandad
que para el mundo entero ansío.
©Estela Foderé
Derechos reservados

Perdida por las calles, de esta extraña ciudad,
buscando un vínculo voy, afín su identidad.
Errando silenciosa, como si fuese intrusa,
resulta indiferente, mi mente la rehúsa.

¡Siento tan extranjera su universalidad!
No logra someterme, su cotidianidad.
Son estas las razones, que me sienta reclusa.
No obstante, obro rebelde, si bien parezca obtusa.

No me puedo aquerenciar, a este bello lugar.
No hay evoco ni ahora, que consiga abrigar,
ni aquello que deleitó, mi vida plenamente.

Como intrusa me veo, por la ciudad errar.
Quiero mi calle amiga, rondar plácidamente.
Volver a ella algún día, deseo ardientemente.

© Estela Foderé
Derechos reservados

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